Hablando de miradas, no de metros cuadrados
Una persona a quien conozco desde hace muchos años está a punto de comprarse un piso.
¿Y qué puede haber de especial en eso? Es algo que vemos a diario. En su caso sí tiene algo distingo: solo tiene un 20% de visión.
Podría parecer una desventaja. Y lo es… pero solo a medias. Porque aunque depende de otra persona para salir a la calle o hacer sus recados, ella ve el mundo de una forma que muchos, aún con los ojos abiertos, no alcanzan: reconoce la voz honesta, detecta el tono impaciente, distingue la confianza de la mentira.
Observándola, recordé algo esencial de esta profesión: que lo más importante no es ver una casa, ni fijarse en los metros cuadrados: es saber mirar a las personas. Escuchar. Entender, lo que su interior intenta decirnos.
Está a pocos días de firmar. Y, por suerte, se ha encontrado con un compañero de profesión empático y humano, que ha hecho todo lo posible por que ella se sienta segura, acompañada y bien asesorada en todo momento. Con transparencia, con paciencia y auténtica vocación de servicio.
Ahora, ella está ilusionada… y nerviosa, por fin ha encontrado ese espacio al que podrá llamar hogar.
Porque en nuestra profesión, ser humano no es un extra, es lo más importante.
Te acompaño con calma y claridad a encontrar el hogar que te hará sentir en paz. Cuando estés listo para dar el paso, escríbeme.

