Etiquetas
Barcelona, BarcelonaPetFriendly, HistoriasReales, Lausanne2026, Motivación, PERSONAL SHOPPER INMOBILIARIO, PET FRIENDLY, WakeUpCall
Dos meses desde la última publicación
Hace dos meses que no escribía nada, no me salía ni una sola palabra. La última vez que estuve por aquí les comentaba sobre mi escapada a Altea por el verano. Pero la vida – o el Universo – tenía otros planes.
Estando el el aeropuerto, a solo 30 minutos del embarque, anunciaron que el vuelo se cancelaba. Ni viento, ni lluvia, ni tormenta en Alicante. Tampoco en Barcelona. Cielos despejados, 30º y un sol radiante. Sin explicación alguna: vuelo cancelado.
La nueva fecha ya no encajaba con las actividades que tenía programadas, así que decidí quedarme en casa. A veces, el Universo habla en voz baja, y esa vez entendí el mensaje: no era el momento ni el lugar. Pocos días antes, una amiga que iba a venir también tuvo que posponer su viaje por trabajo. Todo se alineaba para que me quedara.
Llegada de Constantino.

Dediqué esos días que iban a ser mis vacaciones a prepararme para la llegada de Constantino, el gato que adopté y que finalmente fue mi regalo de cumpleaños. Cuando lo traje a casa, lo vi completamente descolocado: no sabía quienes éramos ni donde estaba. Solo intuía que estaría a salvo, cuidado y alimentado.
Durante semanas se escondió bajo mi cama. Maullaba de noche, como llamando a su antigua manada. Nos miraba con recelo, y poco a poco, empezó a confiar.Y entonces lo entendí: él y yo estábamos pasando por el mismo proceso.
Reflejos
Poco antes del verano, mi relación terminó de forma abrupta e inesperada. Yo, todavía creía en lo que podíamos construir, pero él ya no lo veía igual.
Durante un tiempo me quedé en silencio. No solo por tristeza, sino porque necesitaba entender qué había pasado, como fue que llegamos hasta ahí. Dejé de escribir, el proyecto que habíamos empezado juntos se quedó en pausa, y mi mundo se volvió más pequeño.
Mientras observaba a Constantino, mi gato, esconderse bajo la cama, comprendí que estábamos pasando nuestro proceso: ambos habíamos perdido nuestro punto de referencia y los dos necesitábamos tiempo para confiar de nuevo.
Me reconocí en su mirada: cautelosa, herida, pero con una chispita de fe en que esta vez, las cosas serían diferentes. A medida que él iba saliendo de su escondite, yo también empecé a salir del mío, no de golpe, sino paso a paso, reencontrándome conmigo misma, con ganas de retomar mi vida, de crear y volver a mostrarme sin miedo.
El inicio de mi año
El año pasado visité Suiza en dos ocasiones: en San Juan y otra en diciembre, durante uno de los mercadillos de Navidad mas bonitos que he visto: Montreux Nöel. Como quería repetir la experiencia, me suscribí a varios newsletters de noticias sobre mercadillos y turismo.
Hace una semana, uno de ellos mencionaba la Maratón de Lausanne y sus distintas modalidades: media Marathon, 10km, caminata nórdica (aún me pregunto como es eso)… y una caminata de 10km.
De repente, me escuché decir: «Si me entreno bien, en un año estaré preparada para esa caminata.»
Además tiene todos los alicientes: Lausanne me encanta, el clima en octubre es perfecto y, sobre todo, necesitaba una meta que me moviera hacia adelante.
No pude evitar pensar en Harmony, mi pastor australiano, habría sido la compañera perfecta: disciplinada, entusiasta, incansable. Aunque ya no está conmigo, entrenaré en su honor, imaginando su mirada cada vez que sienta ganas de parar.
Mientras tanto, quiero aprovechar este proceso para mostrar los lugares de Barcelona donde se puede entrenar o pasear con tu perro. La ciudad está llena de rincones maravillosos pet friendly. ¿Me acompañas en esta nueva aventura?
«Qué vendrá, qué vendrá, yo escribo mi camino, si me pierdo es que ya me he encontrado y sé, que debo continuar.» Zaz

